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“La habitación” es un título engañoso, porque que hay dos, o mejor dicho, dos en una o quizá una en dos, habitadas cada cual por un hombre y una mujer. Las habitaciones son espacios geográficamente distantes pero simultáneos en el tiempo que no le pertenece[n] del todo a ni a Él ni a Ella.
Cada uno en su ciudad. Él la observa a través de su computadora, ella tiene una videocámara instalada en la suya. Eso es suficiente para creer ser la más feliz de las parejas. Apartados del mundo real y sobretodo, de las filas en los supermercados.
Una relación para el siglo XXI: antiséptica, vouyerística, y mediatizada por máquinas que disfrazan la extrema soledad urbana. Seres que arriesgan su vida “real” por no perder el Edén de lo virtual.
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